Peto infantil mostaza para los meses de calor
El peto infantil mostaza corresponde al modelo Gaya de Calamaro. Es una prenda de una sola pieza, de las que resuelven el vestido del día sin obligar a buscar arriba y abajo, y con un tono que se sale de los habituales azules y rosas de la ropa de niños.
El mostaza, un tono poco repetido
Es un amarillo cálido, tirando a tostado, que funciona muy bien con las camisetas blancas y crudas que ya suele haber en casa. También casa con marrón y con verde oliva si buscas algo más otoñal. Al ser un color poco visto en el patio del colegio, además se distingue de lejos, que es una ventaja discreta pero real cuando hay treinta niños corriendo a la vez. En las fotos de verano también responde bien: aguanta la luz fuerte del mediodía sin quedar lavado.
Algodón en toda la prenda
La composición que declara el proveedor es de algodón íntegramente. Eso significa transpiración cuando llega el calor, tacto suave sobre la piel y ninguna sorpresa con los peques de piel sensible. También quiere decir que puede encoger un poco si se abusa del agua caliente, así que conviene lavar en templado.
Cuidados sin complicaciones
La lejía queda descartada, igual que la secadora y el lavado en seco. Con no pasar de los treinta grados en la lavadora y dejarlo secar tendido es suficiente. Si hay que pasarle la plancha, mejor a temperatura baja y sin insistir sobre los tirantes. Nada de retorcer la prenda para quitarle el agua.
Del desayuno al parque, por 16,99 €
Se lo puedes poner con una camiseta de manga corta debajo cuando refresca por la mañana y quitársela al mediodía sin cambiar de conjunto. Sirve igual para la guardería, para una comida en casa de los abuelos o para una tarde de columpios. Su precio es de 16,99 €, así que entra dentro de lo razonable para una prenda que va a vivir todo el verano puesta y lavada sin descanso. Su diseño y su confección son españoles, tal y como aparece anotado en la documentación del fabricante. Escríbenos si necesitas ayuda con la talla o quieres saber qué números nos quedan en el almacén.














